El camino hacia un barranco vivo
CORTAMOS PARA COMENZAR
El primer paso para controlar Arundo donax es eliminar toda su parte aérea para facilitar el acceso al rizoma y preparar el terreno para su tratamiento a largo plazo.
Se utilizan herramientas mecánicas para realizar el desbroce en zonas accesibles y herramientas manuales en áreas más sensibles o abruptas.
REPETIR ES RESISTIR. LOS DESBROCES REPETIDOS DEBILITAN EL CORAZÓN DE LA CAÑA
La caña se regenera desde el rizoma. Por eso, es esencial realizar varios cortes a lo largo del año para que se debilite y evitar que recupere fuerzas. Estos desbroces sucesivos evitan que la planta acumule energía, debilitando su sistema subterráneo de forma progresiva. Por ello es importante que el tiempo entre corta y corta no sea superior a tres semanas. Durante el verano, cuando hay mayor intensidad solar y horas de sol, las cortas cobran todavía más importancia, ya que la caña puede recargar su rizoma más rápido.
ATACAR LA RAÍZ: SIN RIZOMA NO HAY REBROTE
Extraemos físicamente la parte subterránea (rizoma), que es la verdadera fuente de supervivencia de la caña. Esta operación se hace con maquinaria o de forma manual y garantiza que no vuelva a crecer en esa zona.
CUBRIR EL SUELO, OSCURECER EL RIZOMA
Colocar láminas opacas impide que los rizomas reciban luz solar y rebroten. Este material cubre el terreno como una manta, frenando la caña. Es necesario que estas cubriciones permanezcan aproximadamente 2 años para garantizar su efectividad. Si los rizomas no reciben luz durante ese tiempo mueren.
Esta técnica está siendo aplicada en varios territorios (Murcia, Comunidad Valenciana, etc) demostrando su GRAN EFECTIVIDAD PARA ACABAR CON LA CAÑA.
FREIR LA CAÑA
No sólo láminas opacas impiden que la caña se alimente de la luz del sol al bloquearla completamente sino que además, estos materiales oscuros, aceleran su muerte ya que las láminas aumentan la temperatura del suelo cuando les da el sol, achicharrando y pudriendo los rizomas.
NO DEJAR NI UN SOLO HUECO
Las láminas se fijan al suelo con grapas metálicas, piedras y rocas. Se superponen ligeramente entre sí, para no dejar huecos entre ellas y sus bordes normalmente se entierran. Pasado el tiempo estas láminas son retiradas y tras ello se plantas otras especies que ocuparán el terreno de la caña.
USAR EL AGUA COMO UNA ALIADA
La caña y sus rizomas no pueden sobrevivir en aquellas zonas que permanecen inundadas durante 3 o 4 meses y donde el agua alcanza cierta profundidad. Por ello, la creación de pocetas y charcas sirve también para acabar con ella.
LA SOMBRA ES LA MEJOR DEFENSA. PLANTAR PARA DAR SOMBRA Y COMPETIR POR EL ESPACIO
La presencia de arbustos y árboles nativos dificulta el crecimiento de la caña, porque ocupan parte del espacio, generan sombra, y compiten directamente con la caña. Por eso resulta importante “revegetar” y plantar otras especies en las zonas de control de caña. Las especies plantadas también devuelven diversidad, alimento y refugio para la fauna.
CUIDAR LO PLANTADO. DIFICULTAR LA REINVASIÓN
La supervisión de las actuaciones es vital. Aunque la caña sea eliminada, ésta puede volver a colonizar espacios a través de los trozos que vienen arrastrados por el agua. Por eso la supervisión de las zonas es vital para que la caña no se reinstale. Por el mismo motivo la existencia de vegetación nativa es fundamental, porque dificulta mucho que la caña vuelva a ocupar el espacio.