La caña común (Arundo donax) ha sido, durante siglos, una aliada inseparable del modo de vida tradicional en La Gomera. Utilizada en la construcción, la agricultura, la artesanía y la ganadería, la caña no solo ofreció materia prima abundante y resistente, sino que también reflejó la inteligencia práctica y sostenible de quienes supieron adaptarse al entorno insular.
Aunque la caña lleva varios siglos en Canarias, esta especie es originaria de Asia. La parte aérea de la planta, la visible, son las cañas, con tallos que pueden llegar a medir más de 9 metros en algunos casos. Del tallo salen las distintas hojas de la planta, llegando a ramificar, cuando la caña tiene más de un año.
Pero la parte más importante de la planta se encuentra bajo el suelo, donde se encuentran los rizomas. Los rizomas funcionan como un “órgano de reserva”, donde la planta guarda y acumula energía y nutrientes para crecer y rebrotar tras cortas o avenidas de agua. Los rizomas crecen y se extienden paralelos al suelo, pero también crecen en vertical, alcanzando profundidades de hasta 1 metro en muchos casos. Se reproduce a partir de trozos de tallo o rizoma, por eso, las avenidas de agua le ayudan a dispersarse y colonizar nuevos espacios aguas abajo.
En Valle Gran Rey, existen aproximadamente 25 hectáreas de cañaveral. En Hermigua, la superficie estimada es de 19 hectáreas.
LA CAÑA ES UNA DE LAS ESPECIES QUE MÁS AGUA CONSUME DEL PLANETA.
Entre ambos municipios, el consumo de agua de la caña es de 3.212 millones de L/año. El consumo de agua en agricultura para toda La Gomera en un año es de 5.320 millones de L/año. Esto quiere decir, que la caña, sólo en Valle Gran Rey y Hermigua, consume el 60% del agua que consume la agricultura de toda La Gomera en un año.
Fuente 2: 3º Ciclo Planificación Hidrológica de La Gomera (2021-2027)
CON LOS AVANCES SOCIALES Y TECNOLÓGICOS LA CAÑA HA PERDIDO SU FUNCIÓN ORIGINAL.
Hoy en día, LA CAÑA ESTÁ CATALOGADA COMO UNO DE LOS CIEN ORGANISMOS MÁS INVASORES DEL MUNDO porque se adapta a todo tipo de suelos y condiciones ambientales. Se reproduce fácilmente a partir de trozos o fragmentos de tallo y rizomas. Su rápido crecimiento y su alta densidad bloquean la entrada de luz, impidiendo el crecimiento de otras especies. También pueden modificar los cauces, y es una gran propagadora de incendios.
SOLO DESDE LA ACCIÓN COLECTIVA, ENTRE INSTITUCIONES, COMUNIDADES Y CIUDADANÍA, SERÁ POSIBLE RECUPERAR EL EQUILIBRIO ENTRE LA MEMORIA Y EL FUTURO, DEBEMOS RECUPERAR NUESTROS BARRANCOS, DEBEMOS REPLANTEAR LA GOMERA.
Ha sido parte del paisaje y de la vida cotidiana, pero hoy, la caña común, representa un nuevo desafío.
Especialmente en los barrancos, dificulta la gestión del agua y amenaza la seguridad del entorno (viviendas y propiedades), al contribuir al riesgo de incendio.
Abordar su gestión, no sólo implica mejorar la seguridad de todos, sino también implica restaurar ecosistemas y el respeto por el paisaje.
LOS BARRANCOS NO SON SÓLO CANALES POR DONDE CORRE EL AGUA, CONECTAN CUMBRES Y COSTAS, ALBERGAN FLORA Y FAUNA ÚNICAS, Y TIENEN UN GRAN COMPONENTE CULTURAL.
Los barrancos son paisajes dinámicos que reflejan la historia natural y humana de las islas. Sus laderas guardan huellas de antiguos cultivos, muros de piedra y senderos que conectaban comunidades. En sus fondos se concentra la humedad, generando microclimas que favorecen la vida. También funcionan como espacios de aprendizaje, donde la naturaleza y la cultura dialogan de manera continua. Replantea La Gomera impulsa su recuperación para que vuelvan a ser lugares fértiles y resilientes. Este proceso fortalece su relación entre las personas y su entorno inmediato. Así, los barrancos renaturalizados se convierten en escenarios de futuro sostenible para la isla.